Indudablemente el hecho de vestirnos, desde que se usaron por primera vez pieles para guarecernos del frío, ha ido evolucionando hasta llegar a dar con tejidos, máquinas, y fábricas de lo más futuristas. Sin llegar a esos extremos y paseando por cualquier tienda vemos infinidad de prendas que las percibimos como meros pantalones, jerséis o camisas a los cuales no les préstamos prácticamente importancia y no llegamos a ver el trabajo que va detrás de cada costura, tejido o detalle de cada prenda. Para mostraros un ejemplo de lo que os digo esta vez os voy a enseñar la tienda de Polo en El Corte Inglés de Castellana (Madrid).

En esta tienda de más de 200 metros se pueden ver infinidad de prendas para combinar con las que ya tengamos o preparar un total look desde las prendas más informales hasta un estilo sport de lo más british. Pero no es el hecho de la fabricación lo que solamente se puede apreciar aquí, es mucho más que eso. El hecho de planificar colección, el desarollar todas las líneas de prendas, el orgsnizar colecciones que encajen entre ellas y hasta la planificación de como va a quedar todo expuesto en un mismo lugar. Como ha de respirar la tienda cuando este abierta al público y que va a percibir el cliente cuando esté en ella, vea sus prendas y las use. Desde el primer boceto hasta el mínimo detalle que supondrá el valor añadido que cada fabricante o marca quiera imprimar en sus prendas. Todo esto es un trabajo abismal que cada marca de pret a porter se esmera en conseguir y como muestra, os enseñaba la anterior tienda de quien considero lo consigue gracias a un trabajo muy bien hecho de una marca reconocida mundialmente.
Pero si nos detenemos un momento en lo que meramente es el hecho de confeccionar, realizar, coser, vestir al cliente creo que deberíamos parar un momento en lo que por desgracia cada vez va escaseando más. El trabajo artesano de quien simplemente con una mesa, jaboncillo, aguja e hilo, tijeras muy bien afiladas, una máquina de coser y la experiencia adquirida tras muchos años de vestir a los mas variopintos clientes guarda en sus manos la mejor de las herramientas. Profesionalidad, gusto por lo bien hecho y el trabajar con la vista tomando medidas de formas, ángulos o inclinaciones de cada cuerpo, hacen que el traje realizado por un sastre sea algo totalmente diferente al que puedas comprar o probarte en cualquier boutique o marca. Todo ello tiene la explicación lógica de que el patrón sobre el que se realiza cada prenda es tu propio cuerpo. Los que hemos tenido la suerte de tener alguna prenda realizada a medida sabemos las sensaciones que se tienen al llevarlas puestas. El hecho de que cada traje lleva más de 60.000 puntadas ya marca cuán artesano, medido y cuidado que esta ese trabajo teniendo además en cuenta que más de la mitad son a mano.

Este arte, este oficio, por desgracia ya va siendo para muy poquitos. Es por eso que desde aquí quiero reconocer el trabajo de todo un señor y caballero. Que con su buen humor, alegría, chistes malos por doquier, y el cariño con el que trata a todo el muno, hace que alguien como yo haya aprendido un poquito más de muchas cosas a parte de como se lleva un traje con elegancia. Fernando muchísimas gracias por todo y ahora que tendrás mucho más tiempo para viajar, esquiar y cazar sigas contándonos tus historias que tanto entretienen. Un abrazo amigo.